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Category: Socialmedia

Big Bang Data!

-Publicado enteriormente en MisApisPorTusCookies

El “Big Data” es un buzzword desde hace ya un par de años y aunque personalmente creo que conviene más centrarse en sacar un par de buenas conclusiones de los pocos datos que puedas analizar antes de marearse en un mar de datos, la exposición “Big Bang Data” (en Barcelona hasta el 26 de Octubre, en Madrid del 25 de febrero al 24 de marzo 2015) me pareció muy interesante y me hizo pensar…

Hoy en día vivimos una datificación de absolutamente todo. Generar y almacenar datos cada vez es más fácil y barato, pero esta explosión de datos tiene un volumen, se crea a una velocidad y hay tal variedad que es difícil manejarla. En eso consiste el Big Data, que trae consigo nuevas herramientas y metodologías de recogida y analásis de datos (además de nuevas profesiones como el data scientist). Y es que los datos es el nuevo oro:

De todos esos datos se saca información muy valiosa. Pero es un arma de doble filo, cómo dice la exposisión: “el acceso a los datos, el derecho de su uso y el valor que atesoran son factores que se sitúan en el centro de múltiples conflictos contemporáneos: desde la lucha por la transparencia hasta las repercusiones políticas de las filtraciones de Wikileaks y el caso Snowden, pasando por la mercantilización de la intimidad“. Esta “cuantificación del yo” que registra nuestra actividad es una mercancía preciada para gestores de información o data brokers que sacan provecho de lo mucho que saben de ti, vendiendo esa información (como publicidad mejor targetizada por ejemplo), generando un beneficio con lo que saben de ti. Pero ojo, que gracias a ello disfrutamos de muchos servicios onlne “gratis”.

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Muchos de esos datos los generamos nosotros mismos voluntariamente, como las toneladas de fotos y videos en Facebook, nuestros tweets, las búsquedas en Google… Todas esas interacciones se quedan grabadas, pudiendo conocer mejor cómo somos y qué compraríamos. El e-commerce es un claro beneficiario de esto, como vemos en la infografía de Monetate de abajo. Explotar mejor los datos que tienes de los consumidores ayuda a personalizar lo que un retailer ofrece a un cliente en particular, bajando los costes de publicidad, vendiendo más fácilmente y optimizando tus canales de distribucion. ¡No me sorprendente que Sears reemplace sus tiendas por centros de datos!

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Gracias a los móviles y la implantación de beacons, también vemos cómo los métodos de medición de tráfico online pasan al mundo offline. Por ejemplo el proyecto Barcelona Commercial Footprints de Xavier Giménez permite conocer qué zonas comerciales frecuentan los locales vs. los turistas. Actualmente hay una eclosión de empresas dedicadas a explotar los datos de ubicación y segmentación de tus clientes a pie de calle: Smart Steps, RetailNext… Algunas soluciones pueden ser asombrosas, como saber el impacto de una obra de arte.

Caso aparte es cuando el gobierno se sobrepasa “espiándonos”… Pero mejor verlo en los siguientes videos presentes en la exposición: The Program y How the Government Tracks You: NSA Surveillance (aquí abajo)

Bueno, parece ser que el BigData solo tiene un lado oscuro, pero no. Los ciudadanos también podemos usar todos esos datos para el bien común. Por qué no aprovechar esas herramientas para saber mejor dónde van mis impuestos o cuántos indultos han habido y así fomentar un gobierno abierto y transparente (que buena falta hace). O usar un Smart Citizen Kit para contribuir a sber cuáes son los niveles de polución en tu ciudad, o puede que sea todavía más importante medir los niveles de radiación como hace Safecast, o la conocida alternativa a los mapas comerciales OpenStreetMap, creada a base de la ayuda de la gente. Y por qué no estimar el tráfico portuario o analizar la contaminación marina con Marine Traffic (un proyecto abierto y comunitario con información a tiempo real de dónde están los barcos). O mejorar la planificación de laas ciudades con iniciativas como la Smart Cities.

Otro tema es cómo poder visualizar la información para que los datos nos cuenten su historia. Personalmente creo que cómo transmites el mensaje muchas veces es más importante que el mensaje en si y me ha encatado ver el trabajo de Manuel Lima: “Visual Complexity”, dónde explora la expresión de datos de muchos tipos diferentes de datos. Otro ejemplo sería el el Wind Map de Fernanda Viegas y Martin Watterberg que basados en puros datos de la direccióny y fuerza de vientos consiguen plasmar una obra artísitica:

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Puedes hasta saber en qué zonas hay más hipsters, pero estos mecanismos de predición pueden conllevar problemas – como la herramienta que predice el crimen en Chicago, que puede resultar un poco… racista. Ese “data-centrismo” no tiene la solución a todos los problemas, no debemos delegar la toma de decisiones en unos algoritmos. Los datos dan la ilusión de verdad objetiva pero no todo en la vida se puede datificar en simples unos y ceros.

@victorclar

Comparto, luego si acaso leo.

– Post anteriormente publicado en MisApisPorTusCookies

Ya debes saber que en el mundo online no basta con estar al día, ¡hay que estar al minuto! Con tanta información en tantos sitios y a tanta velocidad es fácil ahogarse en un mar de infoxicación. A mi me pasa, puede llegar a ser estresante, y lo que hay que hacer es organizarse.

Para empezar, hay que diferenciar dos formas de relacionarse con el contenido:

  • content snacking“, o lo que sería leer los titulares, simplemente dar una hojeada. A lo mejor simplemente con eso es suficiente, te entretienes un rato, te pones al minuto…
  • consumirlo realmente: ver el video, leer el post (si has llegado hasta aquí eso ya es un éxito!)
Todo el mundo sabe que ya no se lee nada. Los móviles y redes sociales hacen muy fácil compartir cosas y muchas veces compartimos sin siquiera haber clicado en el link. ¡Comparte esto si tu sí que lees!

Pero bueno, habrá cosas que realmente te interesen, por lo que tendrás que “guardártelas” para cuando tengas un poco más de tiempo. En mi caso yo uso Pocket y me encanta. Cualquier link que me parezca interesante me lo “meto en el bolsillo”, pa’luego. Después accedes (en versión app o desktop) y te presenta cada link con el contenido en formato plano, solo el texto, imágenes y videos del artículo sin publicidad, menús de navegación, ni nada, para que puedas centrarte en lo que querías ver. Además, si lo estás leyendo y te quedas por la mitad, cuando vuelvas a abrirlo automáticamente sale por dónde lo habías dejado. Por cierto, Facebook está lanzando una función parecida, aunque yo todavía no la he visto.

No obstante hay que incluir una tercera forma de relación con el contenido: guardarlo. Vemos tantas cosas que si después queremos volver a algo que hemos visto, sería un poco dificil de encontrarlo. Yo lo que hago es usar mucho Delicious. Para quién no lo conozca, este clásico de la web es una plataforma social de marcadores (bookmarking, favoritos…) donde guardas links y los taggeas para que te sea más fácil encontrarlos. Yo guardo tantas cosas que creo que puedo tener algún tipo de síndrome de Diógenes digital…

Ah, y si quieres automatizar el proceso entre Pocket y Delicious, siempre puedes usar Ifttt.

Y tú, ¿alguna otra app o truquillo para hacer más fácil el consumo y gestión de tu contenido?

@victorclar

El ciudadano creador – #8daysBCN

– Post publicado anteriormente en MisApisPorTusCookies

Esta semana se está celebrando en Barcelona el #8daysBCN: una semana de eventos sobre el movimiento de makers y economía colaborativa. El lunes acudí a la charla organizada por OuiShare titulada “La hora del ciudadano creador” – una charla muy interesante de un tema que me apasiona (y del que ya se ha hablado varias veces en este blog).

Empezó presentando a los ponentes Albert Cañigueral y hablando como Barcelona es sede de muchos proyectos y empresas de economía colaborativa, llegando incluso a ser la “zona cero” (según la revista Fortune) de la batalla legal que se está llevando a cabo entre las nuevas plataformas de consumo y los defensores de los sistemas tradicionales. De hecho, ayer mismo hubo huelga de taxis en Barna como protesta frente a servicios como Uber.

Y es que el “ciudadano creador” usa su conocimiento y recursos para crear sin pedir permiso, como defiende Javi Creus. Todos podemos acceder a internet para aprovechar la sabiduría popular y usar activos improductivos (habitaciones o pisos vacíos para AirBnB, coches o viajes en coche como en el caso de Uber, BlaBlaCar, SocialCar…) usando los recursos que tenemos de la manera más productiva y sostenible – al no tener que producir más activos para aumentar su uso

Cecilia Tham defendió que la globalización hasta ahora era diseñar algo y mandarlo a producir donde fuera barato para venderlo de vuelta aquí. Ese modelo no es sostenible, ni ético. Pero ahora tenemos un acceso casi infinito al conocimiento gracias a Internet, conocimiento con el que puedes construir proyectos, promoverlos, realizarlos y difundirlos gracias a una tecnología accesible y que cada vez es más barata. Así que el poder de hacer cualquier cosa ya no reside en las grandes corporaciones, los gobiernos o los ricos, sino que lo tenemos en nuestras manos. Todos somos superhéroes haciendo cosas de individuos normales, y si nos juntamos para usar nuestros poderes colectivamente, grandes cosas pueden suceder.

Pero ojo, no es lo mismo conferir esos poderes a la gente que usar los poderes de esa gente (“crowd empowering” vs. “crowd using”), como dijo Antonin Léonard, y hay muchas empresas que están disfrazándose de “colaborativas” sencillamente para evitar contratar y sacar provecho de personas que lo harán gratis. Pero la gente no es tonta, en muchos casos el resultado final no será el mismo que si lo hacen profesionales o la comunidad empezará a ver el abuso si se manipula o no se recompensa acorde a los esfuerzos que hacen los miembros (como mínimo con prestigio, como ocurre con la Wikipedia).

Al fin y al cabo, cualquier grupo colaborativo también depende de una plataforma para conectar, y la plataforma debe ser justa con los miembros, dándoles el poder para crear ese sentimiento de comunidad. Porque la plataforma solo vale lo que valga su comunidad, que es más que la suma de sus miembros. Neal Gorenflo de hecho dijo que las plataformas constituidas como empresas deberían dar sus acciones entre sus miembros, o encontrar nuevas maneras de compartir legalmente la propiedad de una plataforma, en un tipo de cooperativa digital por ejemplo.

Parte del problema que tiene el “ciudadano creador” está en que el sistema económico-fiscal actual no reconoce al individuo como una entidad económica, tienes que darte de alta como autónomo con el papeleo y los gastos que eso conlleva. En otros países como Francia o Alemania hasta 3000€/año se excluyen de tasas. Pero claro, ¿dónde se pone el límite? ¿Quién está compartiendo lo hace gratis, para cubrir unos gastos o para hacer beneficio? ¿Y qué define una cosa y otra? Estos nuevos modelos productivos ponen las industrias y procesos tradicionales del revés y el impacto sobre muchas actividades económicas puede llegar a  ser muy fuerte. Por eso mismo se ha promovido en Barcelona la Mesa de Economía Colaborativa, un lugar dónde los ciudadanos y administraciones locales pueden conversar sobre los retos que afrontan estos nuevos modelos productivos.

Todo este movimiento es comunista o libertario? Porque el individuo tiene más poder para hacer cosas a base compartir los recursos… Las clasificaciones tradicionales no caben en esta nueva realidad. Lo que es indudable es que es un movimiento imparable.

La soledad de las redes sociales

-> Post previamente publicado en MisApisPorTusCookies

Probablemente ya habréis visto este vídeo, tiene algunos meses. Mucho se estudia, se escribe y se dice de los efectos psico- y sociológicos que tienen las nuevas tecnologías en nosotros. Sinceramente, creo que todavía es un poco pronto para declarar que Internet nos bendice o condena, pero este video (en inglés) consigue plantearnos algunas cosas…

Básicamente dice que los humanos somos criaturas sociales y sin embargo la sociedad de hoy en día es cada vez más individualista. Buscamos auto-realizarnos mediante el consumo, la carrera profesional, nuestra imagen personal… Al ser cada vez más exigentes, vivir más rápido y querer tener ese reconocimiento social la tecnología nos ayuda a manejar más eficientemente nuestra vida personal en ese poco tiempo que tenemos para ella. Pero esta sustitución es una fantasía ya que sacrificamos calidad por cantidad, conversación por conexión, sustituyendo amistades profundas por experiencias supérfluas. Porque en la vida real no puedes editar y borrar comentarios, emails, posts, imágenes… En vez de construir amistades de verdad vivimos compartiendo contenido editado para dar una imagen de lo que queremos ser. No solo eso, nos garantiza que siempre seremos oídos por alguien y que nunca tendrems que volver a estar solos. Es decir: comparto, luego soy.

No soy sociólogo, ni psicólogo, y creo que algunas cosas del video son ciertas, otras pueden estar un poco exageradas. Está claro que las nuevas tecnologías nos influyen, han cambiado y siguen cambiando nuestras vidas. ¿Para bien o para mal? Personalmente creo que para bien, pero cualquier herramienta puede ser buena o mala, según el uso que haga cada persona. Y también creo que no hay que culpar a la tecnología en sí del mal uso que se haga de ella.

all this technology is making us antisocial

Lo que sí que me preocupa son las nuevas generaciones. Mañana cumplo 28 años, y he tenido la suerte de vivir antes de toda esta tecnología y ver cómo se ha desarrollado (y sigue haciéndolo). Eso hace que sea parte de la última generación que sabe cómo era la privacidad antes del mundo online, algo que las nuevas generaciones nunca sabrán. Y no podemos culparles si hacen un mal uso, solo será porque no hemos sabido educarles correctamente. Lo digo porque ayer mismo vi un tweet de @alexkinsella en el que mostraba un póster en el colegio de su hija:

THINK

Resulta ser una inicitiva del gobierno local de Waterloo, Canadá, que promueve el respeto mediante un uso positivo de las rr.ss. En el poster el acrónimo T.H.I.N.K. (“PIENSA”) nos invita a pensar si lo que vas a compartir realmente vale la pena hacerlo. Un buen consejo para todas las edades.

ps: madre mía, ahora que releo el post pienso “qué rollo acabo de soltar”… Será que me hago mayor…

Primavera Árabe – no fueron sólo las redes sociales

Durante el final de septiembre ha tenido lugar la conferencia online ‘Facebook Revolutions?’ organizada por la Friedrich Naumann Stiftung für die Freiheit, dónde se ha hablado del papel de las redes sociales en la Primavera Árabe. Para mi, lo más interesante ha sido el video de Ethan Zuckerman (director del MIT Center for Civic Media y fundador de Global Voices) explicando el inicio en Túnez, y de cómo no fue solamente gracias a Facebook.

El descontento popular venía de lejos. Unos 2 años antes de que Mohammed Bouazizi se quemara a lo bonzo (el detonante de las revoluciones democráticas árabes), el régimen tunecino bloqueó Facebook para acallar unas protestas. No obstante, el grupo de activistas expatriados Nawaat fomentó que la gente siguiera usando Facebook a través de un servidor proxy, y tuvieron mucho éxito. Entonces el gobierno cambió de estrategia: permitir el uso de Facebook (mientras prohibía otras plataformas como Youtube o Vimeo) pero hackeandolo para conocer las contraseñas y actividades de los individuos. De esta manera la gente sabría que les están vigilando, coaccionando su posible activismo. El régimen también intentó ser más popular en la red social, de hecho Ben Ali llegó a tener 200.000 fans, pero ningún community manager podría haber contenido lo que se le venía encima al dictador…

Cuando Mohammed Bouazizi se inmoló a finales de 2010 en la pequeña ciudad de Sidi Bouzid (40.000 habitantes) , su familia empezó a realizar protestas y pronto se sumó más gente. Empezaron a grabar videos con sus smartphones y los subían a Facebook, ya que era la única plataforma dónde compartir video. Pero, ¿cómo iban a difundirse tan rápido las protestas de una pequeña ciudad si no podías ver el video a no ser que fueras ‘amigo’ de un activista (esto era antes de la opción de ‘Suscribirte’)? Además, el gobierno vigilaba, y podía ser peligroso intentar conectar con opositores al régimen.

Aquí entra de nuevo Nawaat, que desde fuera del país tomaron el contenido, organizándolo y subtitulándolo para ponerlo en manos de Al Jazeera (también resentida con el régimen porque no le había permitido abrir una oficina el país). La cadena de televisión fue quien le dio la difusión mediática necesaria. Así que no fue solo Facebook, sino la combinación de esta plataforma, el grupo activista y medios lo que permitió que todos los tunecinos supieran qué ocurría y pasar a la acción.

Así que la cobertura en medios convencionales sigue siendo algo muy relevante… al menos todavía. También creo que dependerá del país: nivel educativo, situación social, politización de los medios, grado de penetración y utilización de smartphones y redes sociales, entre otros mucho factores.

Sin duda, las redes sociales han ayudado a dar esos giros políticos, y seguirán ayudando. Y es que no se trata de revoluciones ‘gracias’ al socialmedia, lo novedoso es que ha sido la primera vez que se ha provocado un cambio social radical usando estas herramientas, pero no será la última vez. No olvidemos que se trata de una herramienta, que la verdadera protagonista ha sido y siempre será la voluntad del Pueblo.

El ‘Momento Cero de la Verdad’ (ZMOT) de Google

Antes, la publicidad ‘de toda la vida’ nos estimulaba a comprar, llevándonos a los 7 segundos clave frente al lineal, que Procter & Gamble llamó el ‘Primer Momento de la Verdad’ (FMOT), siendo el Segundo (SMOT) cuando el usuario consume el producto. Ahora, las nuevas tecnologías han introducido un nuevo momento de gran importancia en el proceso de decisión de compra que Google nos presenta como el ‘Momento Cero de la Verdad’ (ZMOT). El ZMOT ocurre cuando coges tu ordenador o smartphone y buscas lo que estás pensando comprar, y esta realidad está cambiando las reglas del marketing.

Es un nuevo momento de toma de decisiones que ocurre en cualquier categoría de producto porque los consumidores compartimos opiniones sobre absolutamente todo en blogs, foros, comunidades de opinión, redes sociales… Y podemos contribuir y acceder a toda esta información en cualquier momento, en cualquier lugar.

El ZMOT tiene diversas motivaciones según lo que quiera el consumidor: solo curiosea, quiere entretenerse, saberlo todo para tomar la decisión más adecuada a sus necesidades, quiere ahorrar tiempo y/o dinero… Como producto o servicio debes estar ahí, adaptando tu mensaje para conquistar cualquier ZMOT que tu consumidor pueda plantearse, comprometiéndote con ellos de una manera que sea útil en sus vidas. En definitiva se trata de lo mismo de siempre: pon al consumidor en el centro de todo.

Ya no es suficiente con tener una web. Para conquistar tus ZMOTs, ten a alguien al mando y con presupuesto, encuentra y optimiza los ZMOTs, contestando las preguntas que la gente está haciendo… ¡y atrévete a participar! Pero tampoco descuides los otros momentos clave porque el consumidor no sigue un proceso de decisión lineal, y la experiencia de consumo de un usuario será la opinión que leerá otro en su ZMOT futuro.

Aquí puedes encontrar el libro y otros recursos que apoyan esta nueva teoría de marketing 2.0 que nos trae Google.

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