He leído fragmentos de otros libros de emprendedores y siempre me han parecido más bien de autoayuda para convencerte de que ‘tú puedes comerte el mundo’. Este libro no es así, Guy Kawasaki escribe con frescura, naturalidad y sentido común, 3 cosas que a menudo fallan el mundo empresarial.

Lo primero que te enseña es a empezar a moverte, ya que “nadie ha triunfado solo haciendo planes”. No esperes a tenerlo todo planeado, lo mejor es ir haciendo porque “No se trata de empezar a lo grande, sino de acabar siendo grande”. Y ante el fracaso no decaigas: “lo importante es que aprendiste de tus fracasos y estás ansioso por volver a intentarlo.”

Siempre aspira a lo más alto, pero mantente en contacto con la realidad y escuchando al mercado. El plan de negocio y el posicionamiento son muy importantes, pero a veces las fuerzas del mercado eligen por ti, así que no vayas a fracasar por aferrarte demasiado. Céntrate en la función que necesitas satisfacer, no en la forma, porque lo importante es la implementación: “Es fácil tener ideas, lo difícil es implementarlas, pero es ahí donde está el dinero”.

Las ventas son esenciales, “Olvídate del ‘pienso, luego existo’: los emprendedores solo existen si venden”. Y para ayudarte en esto Kawasaki ofrece muy buenas recomendaciones para realizar un elevator pitch, hablar en público, hacer presentaciones (él es prácticamente el ‘padre’ del estilo de presentaciones de hoy en día) e incluso de cómo manejar la relación con business angels: “Cuenta nuevas mentiras y viejas verdades (y no al revés).

También dice cosas curiosas como “pide consejos a las mujeres porque los hombres tenemos un gen asesino”, una lista de recomendaciones para diseñar camisetas o que tu producto lo prueben personas mayores de 45 años para ver si su uso es complicado.

Tu producto o servicio debe ser capaz de contagiar entusiasmo, así que haz algo “que mole, efectivo, rompedor, inconfundible, emocionante…” Pero si no vas a crear algo para hacer del mundo un sitio mejor, no vale la pena. Kawasaki insiste en que lo más importante es darle sentido a tu creación y ser buena persona:  “La causa última de una gran empresa es su deseo de crear algo con sentido. Tener ese deseo no garantiza el éxito, pero significa que si fracasas lo harás haciendo algo que merece la pena. (…) Las ganancias que busca una buena persona son corresponder a la sociedad, no cosechar un dinero adicional. El dinero suele sacar a relucir la inhumanidad de las personas.”

Es un buen libro para leer aunque no seas un emprendedor en el sentido más económico de la palabra. Si tienes ganas de hacer, de construir, de crear cosas con sentido, te recomiendo este libro porque “ser emprendedor no es un puesto de trabajo, es la actitud mental de la gente que quiere alterar el futuro”.