La impresión 3D es una tecnología que te permite convertir un archivo digital en un objeto físico, cualquier cosa que puedas imaginar. Si todavía estamos digiriendo cómo Internet ha dado un vuelco a todos los aspectos de la vida, con la impresión 3D la digitalización comienza su ataque definitivo al mundo físico. Esta tecnología tiene potencial para cambiar el mundo, como se explica en este video (en inglés).

¿Cómo funciona? Primero necesitas un archivo 3D que puedes bajarte de internet o crearlo tú mismo (hay una gran comunidad de creadores y vendedores de este tipo de archivos, ejemplo: Shapeways). Y la impresora va imprimiendo tu archivo capa a capa construyendo un objeto tridimensional.

Esta tecnología ya se está usando para crear prototipos de ingeniería, en diseño, o simplemente reproducir una pieza rota de algún mecanismo, hacer figuras a escala de personas reales (incluso en gominolas) o de tu hijo no nato, y muchísimo más. Pero, ¿qué está por venir? Pues ya se imprimen copias en cemento de arrecifes para recuperar corales, actualmente el MIT investiga con impresoras 3D de comida, y en 10 o 20 años podríamos imprimir copias de partes del cuerpo humano facilitando tantísimo hacer un trasplante… ¡Las posibilidades son infinitas!

Y todo esto cambia completamente la economía, la producción y el consumo tal y como los conocemos. Lanzar un producto al mercado será muy sencillo y ya no se necesitará una masa crítica amplia para que un producto sea rentable. No necesitaremos guardar stock, así que ¿qué ocurrirá con la escasez de la que se nutren tantos mercados e intermediarios? ¡Cualquiera podrá imprimir el producto que desee!

Y las empresas que fabrican y venden, ¿no estarán preocupados de que copien sus productos? La gente podrá no solo copiar sino modificar y mejorar, construyendo encima de unos diseños cuyas leyes de copyright y patentes se quedan muy cortas. Y si solo vas a demandar y llorar, ahí tienes el ejemplo de la industria musical, que no les ha ido muy bien por ese camino.

¿Limitaciones? Bueno, de momento son muy caras, aunque también lo eran las impresoras tradicionales al principio. Y ya hay incluso algunas asequibles pensadas para llevar esta tecnología a los hogares: la Cube 3D Printer de de 3D Systems cuesta $1299, o el Replicator 2X de MakerBot por $2799. Pero si todavía no vale la pena comprar una, podemos buscar a alguien que tenga una disponible en makexyz o you3Dit. Otra cosa a considerar: de momento el principal material de impresión es el plástico, que aunque no es el material más ecológico de producir, se puede reciclar fácilmente.

Del consumo pasivo a la creación activa. De la producción en masa a la hiperpersonalización. El Financial Times dice que la disrupción puede ser mayor que lo que está siendo Internet y va a transformar los métodos de producción en los próximos 10 años. Y es que esta tecnología tiene potencial para cambiar cómo aprendemos, producimos, consumimos, vendemos…

304807_441138895956745_77938532_nAsí que, ¿fricada a lo Big Bang Theory (sale en un capítulo) o una revolución capaz de cambiarlo todo? Lo que no se puede negar es que es algo impresionante (lo siento, chiste malo, pero tenía que hacerlo).

Imágenes: Makezine y 3D Printers Canada