Durante el final de septiembre ha tenido lugar la conferencia online ‘Facebook Revolutions?’ organizada por la Friedrich Naumann Stiftung für die Freiheit, dónde se ha hablado del papel de las redes sociales en la Primavera Árabe. Para mi, lo más interesante ha sido el video de Ethan Zuckerman (director del MIT Center for Civic Media y fundador de Global Voices) explicando el inicio en Túnez, y de cómo no fue solamente gracias a Facebook.

El descontento popular venía de lejos. Unos 2 años antes de que Mohammed Bouazizi se quemara a lo bonzo (el detonante de las revoluciones democráticas árabes), el régimen tunecino bloqueó Facebook para acallar unas protestas. No obstante, el grupo de activistas expatriados Nawaat fomentó que la gente siguiera usando Facebook a través de un servidor proxy, y tuvieron mucho éxito. Entonces el gobierno cambió de estrategia: permitir el uso de Facebook (mientras prohibía otras plataformas como Youtube o Vimeo) pero hackeandolo para conocer las contraseñas y actividades de los individuos. De esta manera la gente sabría que les están vigilando, coaccionando su posible activismo. El régimen también intentó ser más popular en la red social, de hecho Ben Ali llegó a tener 200.000 fans, pero ningún community manager podría haber contenido lo que se le venía encima al dictador…

Cuando Mohammed Bouazizi se inmoló a finales de 2010 en la pequeña ciudad de Sidi Bouzid (40.000 habitantes) , su familia empezó a realizar protestas y pronto se sumó más gente. Empezaron a grabar videos con sus smartphones y los subían a Facebook, ya que era la única plataforma dónde compartir video. Pero, ¿cómo iban a difundirse tan rápido las protestas de una pequeña ciudad si no podías ver el video a no ser que fueras ‘amigo’ de un activista (esto era antes de la opción de ‘Suscribirte’)? Además, el gobierno vigilaba, y podía ser peligroso intentar conectar con opositores al régimen.

Aquí entra de nuevo Nawaat, que desde fuera del país tomaron el contenido, organizándolo y subtitulándolo para ponerlo en manos de Al Jazeera (también resentida con el régimen porque no le había permitido abrir una oficina el país). La cadena de televisión fue quien le dio la difusión mediática necesaria. Así que no fue solo Facebook, sino la combinación de esta plataforma, el grupo activista y medios lo que permitió que todos los tunecinos supieran qué ocurría y pasar a la acción.

Así que la cobertura en medios convencionales sigue siendo algo muy relevante… al menos todavía. También creo que dependerá del país: nivel educativo, situación social, politización de los medios, grado de penetración y utilización de smartphones y redes sociales, entre otros mucho factores.

Sin duda, las redes sociales han ayudado a dar esos giros políticos, y seguirán ayudando. Y es que no se trata de revoluciones ‘gracias’ al socialmedia, lo novedoso es que ha sido la primera vez que se ha provocado un cambio social radical usando estas herramientas, pero no será la última vez. No olvidemos que se trata de una herramienta, que la verdadera protagonista ha sido y siempre será la voluntad del Pueblo.