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Internet en Cuba

Hace unos meses fui de vacaciones a Cuba, una semana de aventura por el paraíso soviético para desconectar. Aunque sí que conseguí desconectar, no pude evitar preguntar a los cubanos sobre Internet. Cómo en todo régimen totalitario, hay censura, y en Cuba el acceso a Internet está muy restringido, sobretodo por su alto precio para una ciudadanía empobrecida. La empresa estatal de comunicaciones tiene el monopolio y solo permite el acceso a los ciudadanos en sus cibercafés a un precio prohibitivo: 6 CUCs la hora (el CUC es el peso convertible, que tiene paridad con el dólar americano y con el que se pone precio a todos los productos que no sean muy básicos), cuando el salario de un médico es de 25 CUCs al mes. Recientemente, el gobierno cubano anunció mejoras para hacer Internet más accesible, a 4,5 CUCs /h, que sigue siendo muy caro.

A ese precio, Internet en Cuba es un verdadero lujo, inalcanzable para la mayoría de la población. Hasta conoci a un grupo de música (curiosamente, el nombre del grupo era “Online”), les recomende que vieran algunos videos de Beirut de cómo hacer buenos videoclips con ideas muy sencillas, pero ellos no podían permitírselo… Hay gente que tiene permiso a algunas horas o megas de más. Por ejemplo los periodistas, que tienen asignadas una cantidad adicional para navegar en casa, aunque la mayoría las revenden “ilegalmente” (ya que acceden desde el trabajo) a otros para sacarse un sobresueldo (a 2 ó 3 CUCs la hora). Los estudiantes universitarios también pueden conectarse en la Facultad hasta un máximo de 20 Megas por mes. Un límite muy bajo, aunque eso no impide que tengan una escuela de Ciencias de la Computación en la Universidad de La Habana.

Cables en TrinidadNo obstante, los cubanos son expertos en encontrar la manera de hacer las cosas, cómo me dijeron varias veces: “El cubano se le escapó al diablo“. Muchísimos hogares tienen la television pirateada con lo que ven las cadenas latinas de Florida. Algunos tienen una especie de receptores de conexión por satelite ilegales con lo que tienen un acceso más rapido “que da para ver vidéos“, porque la conexión convencional es muuuuy lenta. Pero esto no evita que puedan ver series americanas y españolas: segun me dijeron, hay alguien en la isla que cada semana se descarga las series y las vende en cds que van distribuyendose y revendiendo por la isla. ¡Me sorprendió lo mucho que les gustaba “El Barco”!

En la dificil situacion de la isla, casi todos subsisten gracias al trabajo adicional que puedan sacar del turismo: vendiendo botecillos de champu de un resort hotelero, haciendo de taxista ilegal si tienes coche (y sí, probablemente uno americano de los años 30), o de otras muchas maneras. En parte debido al bloqueo, está claro que el sistema no se sostiene, cómo dijo Fidel Castro en 2010 “El modelo cubano ya no funciona, ni siquiera a nosotros.

Local en La Habana que parecía decir "Actualízate"No pretendo dar una lección de libertades civiles, ni hacerle sombra a Yoani Sánchez, y está claro que los cubanos tienen problemas más importantes que acceder a Internet. No obstante, es indiscutible el potencial de Internet para conectar a las personas y aupar un cambio, lo vimos en la Primavera Árabe, pero sólo es es una herramienta a disposición de los ciudadanos, sin su voluntad de nada sirve, y de nada sirve intentar coartar la voluntad de la sociedad. Pero a lo mejor esto es sólo una teoría… Y en teoría todo funciona, hasta el comunismo, como dice Homer Simpson.

Coursera: la vieja Universidad ha muerto

En julio, decidí hacerle caso a Aroa Pérez en su post sobre recursos educativos, le eché un vistazo a Coursera y encontré un curso interesante. Menos mal que no era durante mis vacaciones porque: nunca me gustaron las “Vacaciones Santillana”, estoy disfrutando del curso y me fascina el potencial de Coursera para transformar la educación universitaria.

Llevamos años hablando del potencial de la educación online: iniciativas como Khan Academy o el Open Courseware Consortium hacen que cualquiera pueda aprender en cualquier momento y lugar sobre casi cualquier cosa. Pero ¿y la educación superior? Con EdX (de Harvard, el M.I.T y Berkeley) y Coursera (con 16 universidades de prestigio como Stanford, Princeto, la Johns Hopkins… y creciendo, porque hoy se han unido 17 más) parece que la aplastante disrupción que supone internet finalmente ha llegado a la Universidad. Éstas iniciativas no son simples plataformas de e-learning, ofrecen cursos estructurados sobre muchas materias impartidos por profesores de universidades prestigiosas… y gratis.

Hoy en día, en España, con tantos “recortes”, se encarecen los créditos universitarios, y cada vez menos gente puede pagar más por una universidad pública peor. El formato de educación tradicional está roto. Tener una clase llena de estudiantes desmotivados y un profesor que “vomita” teoría durante horas no es lo más óptimo. Es un formato no escalable ya que cuantos más alumnos, menos interacción y peor aprendizaje, además que hace imposible adecuar el contenido a las necesidades individuales. Tampoco tiene sentido tener tantos profesores desarrollando el mismo temario una y otra vez. Ya lo dijo Daphne Koller, la co-fundadora de Coursera, en TED: “el problema no es la Universidad, sino el modelo de las clases”.

El modelo de Coursera da una solución a cada uno de estos problemas. Cada concepto se explica en videos de hasta 15 minutos para que el alumno también pueda repetirlos, pararlos o avanzar más rápido, adaptándolo a sus necesidades. Los videos se interrumpen con preguntas tipo test que el alumno debe acertar para continuar, permitiendo interacción y un aprendizaje mejor. Ayudado por sistemas de inteligencia artificial o correcciones en grupo que califican los ejercicios de los compañeros, las clases pueden ser multitudinarias. De hecho, al curso que hizo Andrew Ng (el otro co-fundador de Coursera), se apuntaron 104,000 personas de todo el mundo – le hubiera llevado 250 años enseñar a tanta gente en Stanford.

Como dijo Salman Khan, hay que “darle la vuelta a la clase”: que los estudiantes sean responsables de ver el contenido, rellenar los tests y hacer sus deberes, usando la tecnología para permitir que miles puedan aprender, mientras convertimos las aulas en un espacio para trabajos en equipo, experimentar con situaciones reales y poner en práctica lo aprendido (en vez de hacer los deberes ‘tú solo ahí’). En el caso de Coursera, el aula es virtual: la gente participa en la wiki y el foro, se reúnen para comentar, crean grupos de estudio offline…

Y todo esto ¡GRATIS! La gente puede aprender por pasión o diversión, formarse para cambiar trabajo o emprender, o porque no tiene alternativa. ¡Qué potencial tiene ésto para enseñar a gente sin recursos o capacidad de acudir a esas universidades tan prestigiosas y caras! La misión de Coursera es justo eso: enseñar a millones por todo el mundo y gratis, transformando como la metodología de la educación superior.

Con $16 millones de inversión, actualmente carece de modelo de negocio, es decir, que no gana ni un duro por ningún lado. No obstante, como dijeron sus fundadores en FastCompany: “Nuestros inversores esperan que cambiemos el mundo (…). Lo que aprendimos de plataformas como Facebook y Zynga es que si la gente quiere ir allí, se encontrarán los ingresos”. No obstante, las universidades que participan podrían acabar quemadas de que estén usando su nombre y profesorado, erosionando su modelo de negocio sin recibir nada a cambio. Una salida sería un planteamiento “freemium” con contenidos abiertos pero certificados de pago, o cobrando a seleccionadores de personal por encontrar candidatos usando sus datos, o publicidad, o donativos… Sea como sea, es una iniciativa rompedora y es emocionante ver hasta dónde se podría llegar.

El Manifiesto Cluetrain

Sin duda una de las ‘Biblias’ de Internet. En 1999 Rick Levine, Christopher Locke, Doc Seals y David Weinberger escribieron 95 tesis sobre el cambio radical que suponía Internet en las empresas y en la sociedad. De ellos vienen citas tan conocidas como “Los mercados son conversaciones” y teorías sobre cómo Internet podía humanizar los procesos productivos y fragmentar los medios de comunicación. Fueron unos visionarios, adelantando hipótesis que se han confirmado en nuestros días.

El libro consiste en las 95 tesis (que puedes consultar online) y 7 capítulos más. Las tesis son de lectura obligada para cualquier persona que quiera saber un mínimo sobre Internet. Los ensayos posteriores son interesantes ya que profundizan en las ideas propuestas, pero debo admitir que se repiten demasiado y al final puede parecer un poco cansino…

‘Open Government’ for a #globalchange

Ayer fue 15 de octubre, un día histórico por las manifestaciones en todo el mundo reclamando un cambio. La verdad es que la política, la economía, el sistema entero se tambalea de distintas maneras a lo largo y ancho del planeta. Nos habíamos vuelto cómodos y conformistas, desentendiéndonos de cuestiones importantes, delegando nuestra voz en un voto cada cuatro años… si eso. Solo cuando la crisis aprieta hasta ahogar, finalmente despertamos.

Internet ha roto esquemas y planteado una nueva realidad en todos los aspectos de nuestra vida: el entretenimiento, la comunicación, los negocios… Usemos estas herramientas para construir una sociedad mejor. Esta es la esencia del Open Government Partnership, que se basa en una idea muy sencilla: transparencia + participación = responsabilidad + efectividad + eficiencia

Mira el vídeo y empecemos a buscar formas de comprometernos:

Primavera Árabe – no fueron sólo las redes sociales

Durante el final de septiembre ha tenido lugar la conferencia online ‘Facebook Revolutions?’ organizada por la Friedrich Naumann Stiftung für die Freiheit, dónde se ha hablado del papel de las redes sociales en la Primavera Árabe. Para mi, lo más interesante ha sido el video de Ethan Zuckerman (director del MIT Center for Civic Media y fundador de Global Voices) explicando el inicio en Túnez, y de cómo no fue solamente gracias a Facebook.

El descontento popular venía de lejos. Unos 2 años antes de que Mohammed Bouazizi se quemara a lo bonzo (el detonante de las revoluciones democráticas árabes), el régimen tunecino bloqueó Facebook para acallar unas protestas. No obstante, el grupo de activistas expatriados Nawaat fomentó que la gente siguiera usando Facebook a través de un servidor proxy, y tuvieron mucho éxito. Entonces el gobierno cambió de estrategia: permitir el uso de Facebook (mientras prohibía otras plataformas como Youtube o Vimeo) pero hackeandolo para conocer las contraseñas y actividades de los individuos. De esta manera la gente sabría que les están vigilando, coaccionando su posible activismo. El régimen también intentó ser más popular en la red social, de hecho Ben Ali llegó a tener 200.000 fans, pero ningún community manager podría haber contenido lo que se le venía encima al dictador…

Cuando Mohammed Bouazizi se inmoló a finales de 2010 en la pequeña ciudad de Sidi Bouzid (40.000 habitantes) , su familia empezó a realizar protestas y pronto se sumó más gente. Empezaron a grabar videos con sus smartphones y los subían a Facebook, ya que era la única plataforma dónde compartir video. Pero, ¿cómo iban a difundirse tan rápido las protestas de una pequeña ciudad si no podías ver el video a no ser que fueras ‘amigo’ de un activista (esto era antes de la opción de ‘Suscribirte’)? Además, el gobierno vigilaba, y podía ser peligroso intentar conectar con opositores al régimen.

Aquí entra de nuevo Nawaat, que desde fuera del país tomaron el contenido, organizándolo y subtitulándolo para ponerlo en manos de Al Jazeera (también resentida con el régimen porque no le había permitido abrir una oficina el país). La cadena de televisión fue quien le dio la difusión mediática necesaria. Así que no fue solo Facebook, sino la combinación de esta plataforma, el grupo activista y medios lo que permitió que todos los tunecinos supieran qué ocurría y pasar a la acción.

Así que la cobertura en medios convencionales sigue siendo algo muy relevante… al menos todavía. También creo que dependerá del país: nivel educativo, situación social, politización de los medios, grado de penetración y utilización de smartphones y redes sociales, entre otros mucho factores.

Sin duda, las redes sociales han ayudado a dar esos giros políticos, y seguirán ayudando. Y es que no se trata de revoluciones ‘gracias’ al socialmedia, lo novedoso es que ha sido la primera vez que se ha provocado un cambio social radical usando estas herramientas, pero no será la última vez. No olvidemos que se trata de una herramienta, que la verdadera protagonista ha sido y siempre será la voluntad del Pueblo.

¿Qué es hablardigital?

Me fascina ver cómo Internet ha cambiado nuestras vidas y sigue haciéndolo día a día. Internet elimina fronteras y nos ofrece todas las oportunidades del mundo a sólo un clic de distancia: desde crear un negocio internacional en minutos, pasando por comprar más variedad a mejor precio, compartir fotos con amigos que están lejos o incluso cambiar el régimen de gobierno.

Internet ha cambiado (y está cambiando) todo y a todos: ha transformado industrias, ha cambiado hábitos de consumo y ha dado voz a cada uno de nosotros. Y esto es sólo el principio. El mundo online es muy joven, y este nuevo lenguaje está en constante evolución, introduciéndose cada vez en más aspectos de nuestras vidas, cambiando la manera de hacer cosas, nuestra manera de pensar.

En esta nueva realidad online en la que vivimos es necesario hablar digital para saber cómo utilizar esas herramientas que Internet pone a nuestra disposición y así descubrir hasta dónde podemos llegar.

Y tú… ¿hablas digital?

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