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Hour of Code

Me propuse hace unos meses aprender a programar. La verdad es que no espero gran cosa, tampoco creo que me vaya a hacer programador, solo espero poder entender mejor cómo funciona. Y uno de esos primeros pasos ha sido hacer el curso acelerado de Introducción a CS de Code.org. Este curso de 20 horas forma parte de las iniciativas de Code.org para enseñar a programar a los más pequeños de una manera divertida, ¡y la verdad es que lo es!

A través de diversos juegos aprendes las bases de la computación: cómo construir bloques para dar instrucciones al Angry Bird para que mate a un cerdo o ayudar a un granjero a cultivar su tierra. Originalmente es para escolares de unos 14 años, pero cualquiera puede aprender con estos puzzles, ¡que no son tan sencillos como parecen!

La verdad es que son muy entretenidos y se aprende mucho, muy recomendable.

 

¿Aprenderé a programar?

Hace casi un año escribí sobre la importancia de saber programar, y recientemente he visto muchas noticias que subrayan la falta de mano de obra en esta revolución digital que estamos viviendo: que si la Comisión Europea dice que hay casi un millón de puestos de trabajo digitales sin cubrir en Europa,que si Alierta dice que el sector digital creará 300,000 curros en los próximos años, que si “Google se cuela en las universidades españolas“…

También han aparecido programas para fomentar estos conocimientos entre los más jóvenes: como que los chavales de 5 años recibirán clases de programación en el Reino Unido, o también en la Comunidad de Madrid los de 12 – 15 años diseñarán webs, además de otras muchas iniciativas como ésta:

Con todo, me propuse aprender a programar este año. Y bueno, estamos en octubre y hasta ahora… nada. Bueno, he estado mirando y preguntando por ahí qué recursos podría utilizar y hay muchos, como por ejemplo Bento, que me lo han recomendado bastante. Pero por qué no empezar con lo muy básico… ¿cómo si yo también fuera un chaval? Puede que sea más divertido.

Muchos me han hablado de Scratch, un lenguaje de programación y comunidad online creada por el MIT que te permite crear tus propias historias, juegos, animaciones… Algunos proyectos de Kickstarter se han hecho muy populares como Dash & Dot – unos robots que enseñan a los niños como programar jugando:

Pero si hay un proyecto de Kickstarter que me encantó (y finalmente he recibido hace poco en casa) fue Kano, en el que montas las piezas de un ordenador como si fuera un lego y cuando lo enchufas empiezan unos juegos con los que poco a poco aprendes a programar. Yo acabo de empezar y es muy entretenido. Aquí debajo algunas fotos del Kano kit, incluyendo materiales a todo color, pegatinas e instrucciones más claras que las de Ikea. Si con esto no aprendo…

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[Publicado anteriormente en MisApisPorTusCookies]

Emprender con cabeza

Mucho se ha hablado de emprender en España en lo que llevamos de crisis. Hasta han habido diferentes “realities” para darle más bombo (Tu Oportunidady Código Emprende en TVE, Cuatro prepara La Incubadora…). Y es que en España hace falta espíritu emprendedor, somos contrarios al riesgo por el miedo al fracaso y al ‘qué dirán’ ya que nos va la crítica destructiva y hacer leña del árbol caído.

Es verdad que los momentos de crisis despiertan la creatividad, pero creo que hay un poco de “burbuja emprendedora”. No quiero desalentar a nadie, pero hay mucha gente que se lanza a montar un negocio así a lo loco, como los Románticos del siglo XVIII y XIX que iban a combatir sin pensar en lo que eso suponía. Ellos tenían en mente ‘La Libertad Guiando al Pueblo’ pero la realidad era ‘La Balsa de Medusa’. Si vas a la guerra, tienes que ir bien preparado. Hay que lanzarse, sí, pero con pasos lógicos, con conocimiento, estrategia y flexibilidad para adaptarse.

Internet ha hecho que sea mucho más fácil abrir un negocio, pero que funcione sigue siendo un reto, sobretodo para aquellos que desconocen cómo funciona el mundo digital. Pero para aquellos que se atreven a dar el paso, hay todo un ecosistema de emprendimiento digital y muchos tipos de empresas online que se pueden montar, así como diversos tipos de emprendedores como podemos ver en esta graciosa infografía:

Entrepreneurship Statistics and Styles Infographic

Pero al emprender no importa solo la idea, sino la implementación, el cómo te pueden ayudar a construir tu idea. En USA el espíritu emprendedor lo tienen mucho más metido en el ADN y hay cientos de herramientas e iniciativas. Por ejemplo Clarity – una plataforma dónde puedes recibir consejo de profesionales (previo pago). O #uberpitch, una partnership de Google Ventures (la firma de venture capital de Google) y Uber (una especie de ‘AirBnB’ de taxis – algo que se dice mucho últimamente: “Es como el AirBnB/Spotify de [insertar producto o sector]”) en la que un emprendedor podía pedir un taxi con una persona de Google Ventures para que escuchara tu ‘elevator/taxi pitch’:

Sea cual sea la idea, no será fácil montar una empresa y tampoco lo será la vida del emprendedor. El éxito no está asegurado, el sacrificio sí. Hay mucha literatura por ahí, pero quería compartir algunas cosas que igual podrían ayudar:

La soledad de las redes sociales

-> Post previamente publicado en MisApisPorTusCookies

Probablemente ya habréis visto este vídeo, tiene algunos meses. Mucho se estudia, se escribe y se dice de los efectos psico- y sociológicos que tienen las nuevas tecnologías en nosotros. Sinceramente, creo que todavía es un poco pronto para declarar que Internet nos bendice o condena, pero este video (en inglés) consigue plantearnos algunas cosas…

Básicamente dice que los humanos somos criaturas sociales y sin embargo la sociedad de hoy en día es cada vez más individualista. Buscamos auto-realizarnos mediante el consumo, la carrera profesional, nuestra imagen personal… Al ser cada vez más exigentes, vivir más rápido y querer tener ese reconocimiento social la tecnología nos ayuda a manejar más eficientemente nuestra vida personal en ese poco tiempo que tenemos para ella. Pero esta sustitución es una fantasía ya que sacrificamos calidad por cantidad, conversación por conexión, sustituyendo amistades profundas por experiencias supérfluas. Porque en la vida real no puedes editar y borrar comentarios, emails, posts, imágenes… En vez de construir amistades de verdad vivimos compartiendo contenido editado para dar una imagen de lo que queremos ser. No solo eso, nos garantiza que siempre seremos oídos por alguien y que nunca tendrems que volver a estar solos. Es decir: comparto, luego soy.

No soy sociólogo, ni psicólogo, y creo que algunas cosas del video son ciertas, otras pueden estar un poco exageradas. Está claro que las nuevas tecnologías nos influyen, han cambiado y siguen cambiando nuestras vidas. ¿Para bien o para mal? Personalmente creo que para bien, pero cualquier herramienta puede ser buena o mala, según el uso que haga cada persona. Y también creo que no hay que culpar a la tecnología en sí del mal uso que se haga de ella.

all this technology is making us antisocial

Lo que sí que me preocupa son las nuevas generaciones. Mañana cumplo 28 años, y he tenido la suerte de vivir antes de toda esta tecnología y ver cómo se ha desarrollado (y sigue haciéndolo). Eso hace que sea parte de la última generación que sabe cómo era la privacidad antes del mundo online, algo que las nuevas generaciones nunca sabrán. Y no podemos culparles si hacen un mal uso, solo será porque no hemos sabido educarles correctamente. Lo digo porque ayer mismo vi un tweet de @alexkinsella en el que mostraba un póster en el colegio de su hija:

THINK

Resulta ser una inicitiva del gobierno local de Waterloo, Canadá, que promueve el respeto mediante un uso positivo de las rr.ss. En el poster el acrónimo T.H.I.N.K. (“PIENSA”) nos invita a pensar si lo que vas a compartir realmente vale la pena hacerlo. Un buen consejo para todas las edades.

ps: madre mía, ahora que releo el post pienso “qué rollo acabo de soltar”… Será que me hago mayor…

Propósito 2014: aprender a programar

Otro año más acabamos en España con un desempleo altísimo, y aunque parece que ha pasado lo peor, seguimos sin levantar cabeza. Uno de los pocos sectores que sigue ofreciendo puestos de trabajo es el del mundo online y la tecnología – sólo hay que mirar la cantidad de cursos sobre distintos temas digitales que han aparecido desde el principio de la crisis. Pero tampoco hace falta apuntarse a mil cursillos, ¿y si aprendes a programar con los muchos recursos gratuitos que hay? Hoy en día tenemos tecnología en casi todos los aspectos de nuestras vidas, y saber programar es clave para tener un buen curro… y hacer cosas que molen.

En Estados Unidos saben lo importante que es, y Code.org (una organización sin ánimo de lucro que hace más accesible la educación en informática) lanzó la semana pasada www.hourofcode.org – empezar a aprender a programar en una hora con ejercicios sencillos y divertidos, y con el apoyo de muchos famosos:

Enmarcados en la “Computer Science Education Week” de la semana pasada, Obama grabó un video apoyando la incitiativa para fomentar que los niños y niñas aprendan a programar, algo que todavía no está en los currículos escolares estadounidenses:

Sin embargo hay países dónde ya se enseña a programar en los colegios: en Estonia, Finlandia, Israel… ¿A qué esperamos? Mitch Resnick explica muy bien las ventajas de enseñar a programar a las nuevas generaciones en su charla de TED.

En Mashable ya dijeron que programar es la habilidad de trabajo más importante para el futuro próximo, y muy pronto probablemente sea casi tan importante (o más) como saber inglés, o manejarte con Excel. Aunque no seamos niños, ¡nunca es tarde para aprender! Tampoco nos vamos a hacer hackers de la noche a la mañana, no es esa la idea. Personalmente trabajo en E-Commerce y lo que quiero es entender mejor esa parte técnica, ya que siempre que me quedo mirando algo de código me acuerdo de esas letras verdes de Matrix… Así que mi propósito para 2014: aprender a programar (lo básico, claro)

 

Imagen: Omer van Kloeten

Coursera: la vieja Universidad ha muerto

En julio, decidí hacerle caso a Aroa Pérez en su post sobre recursos educativos, le eché un vistazo a Coursera y encontré un curso interesante. Menos mal que no era durante mis vacaciones porque: nunca me gustaron las “Vacaciones Santillana”, estoy disfrutando del curso y me fascina el potencial de Coursera para transformar la educación universitaria.

Llevamos años hablando del potencial de la educación online: iniciativas como Khan Academy o el Open Courseware Consortium hacen que cualquiera pueda aprender en cualquier momento y lugar sobre casi cualquier cosa. Pero ¿y la educación superior? Con EdX (de Harvard, el M.I.T y Berkeley) y Coursera (con 16 universidades de prestigio como Stanford, Princeto, la Johns Hopkins… y creciendo, porque hoy se han unido 17 más) parece que la aplastante disrupción que supone internet finalmente ha llegado a la Universidad. Éstas iniciativas no son simples plataformas de e-learning, ofrecen cursos estructurados sobre muchas materias impartidos por profesores de universidades prestigiosas… y gratis.

Hoy en día, en España, con tantos “recortes”, se encarecen los créditos universitarios, y cada vez menos gente puede pagar más por una universidad pública peor. El formato de educación tradicional está roto. Tener una clase llena de estudiantes desmotivados y un profesor que “vomita” teoría durante horas no es lo más óptimo. Es un formato no escalable ya que cuantos más alumnos, menos interacción y peor aprendizaje, además que hace imposible adecuar el contenido a las necesidades individuales. Tampoco tiene sentido tener tantos profesores desarrollando el mismo temario una y otra vez. Ya lo dijo Daphne Koller, la co-fundadora de Coursera, en TED: “el problema no es la Universidad, sino el modelo de las clases”.

El modelo de Coursera da una solución a cada uno de estos problemas. Cada concepto se explica en videos de hasta 15 minutos para que el alumno también pueda repetirlos, pararlos o avanzar más rápido, adaptándolo a sus necesidades. Los videos se interrumpen con preguntas tipo test que el alumno debe acertar para continuar, permitiendo interacción y un aprendizaje mejor. Ayudado por sistemas de inteligencia artificial o correcciones en grupo que califican los ejercicios de los compañeros, las clases pueden ser multitudinarias. De hecho, al curso que hizo Andrew Ng (el otro co-fundador de Coursera), se apuntaron 104,000 personas de todo el mundo – le hubiera llevado 250 años enseñar a tanta gente en Stanford.

Como dijo Salman Khan, hay que “darle la vuelta a la clase”: que los estudiantes sean responsables de ver el contenido, rellenar los tests y hacer sus deberes, usando la tecnología para permitir que miles puedan aprender, mientras convertimos las aulas en un espacio para trabajos en equipo, experimentar con situaciones reales y poner en práctica lo aprendido (en vez de hacer los deberes ‘tú solo ahí’). En el caso de Coursera, el aula es virtual: la gente participa en la wiki y el foro, se reúnen para comentar, crean grupos de estudio offline…

Y todo esto ¡GRATIS! La gente puede aprender por pasión o diversión, formarse para cambiar trabajo o emprender, o porque no tiene alternativa. ¡Qué potencial tiene ésto para enseñar a gente sin recursos o capacidad de acudir a esas universidades tan prestigiosas y caras! La misión de Coursera es justo eso: enseñar a millones por todo el mundo y gratis, transformando como la metodología de la educación superior.

Con $16 millones de inversión, actualmente carece de modelo de negocio, es decir, que no gana ni un duro por ningún lado. No obstante, como dijeron sus fundadores en FastCompany: “Nuestros inversores esperan que cambiemos el mundo (…). Lo que aprendimos de plataformas como Facebook y Zynga es que si la gente quiere ir allí, se encontrarán los ingresos”. No obstante, las universidades que participan podrían acabar quemadas de que estén usando su nombre y profesorado, erosionando su modelo de negocio sin recibir nada a cambio. Una salida sería un planteamiento “freemium” con contenidos abiertos pero certificados de pago, o cobrando a seleccionadores de personal por encontrar candidatos usando sus datos, o publicidad, o donativos… Sea como sea, es una iniciativa rompedora y es emocionante ver hasta dónde se podría llegar.

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